¿Tienen los perros capacidades propositivas?



Hasta hace no mucho hacer este tipo de afirmaciones no suscitaba otra cosa que no fueran comentarios jocosos. Incluso hoy en día en algunos ámbitos de la etología y el adiestramiento proponer esto provoca como respuesta miradas condescendientes. En cualquier caso, como en muchos otros ámbitos, las afirmaciones carecen de valor frente a los hechos observables. Es por eso que en este post nos gustaría invitar a observar y reflexionar, ¿sabemos hasta dónde son capaces de llegar los perros si dejamos de marcar nosotros los límites?

El estudio del comportamiento animal a día de hoy aún se entiende y analiza principalmente tras el lente conductista. La educación canina trabaja de forma mayoritaria, tanto en su análisis como en su aplicación, con preceptos conductistas. El conductismo fundamenta su doctrina en el estudio únicamente de la conducta observable, no teniendo en cuenta variables de más compleja demostración para no salirse de los márgenes del método científico. Por este motivo, se siente más cómodo aplicando su concepción mecanicista para explicar cualquier conducta mediante la ley del efecto - refuerzo, y en caso de no poder ser entendida bajo estas reglas, pasa a ser una excepción a descartar.

"La preocupación excesiva por el control sobre nuestros perros nos lleva a centrar nuestra relación con ellos en la obediencia, generando perros sumisos, poco abiertos a experimentar y alejados de sus comportamientos naturales, esos que paradójicamente tanto nos agradan."

Cuando observamos y tratamos a nuestros perros bajo el paradigma conductista al que nos limita el adiestramiento canino, acabamos perdiéndonos gran cantidad de matices y peculiaridades de su comportamiento. Si acostumbramos a un perro a que cada vez que realiza la conducta que a nosotros nos complace obtiene un premio, sin quererlo estamos reduciendo su iniciativa, curiosidad y capacidad de desarrollar quizá comportamientos más complejos. 

La preocupación excesiva por el control sobre nuestros perros nos lleva a centrar nuestra relación con ellos en la obediencia, la cual para muchos profesionales es sinónimo de educación canina. Cuando reducimos un término tan rico como es el de educación, a la mera obediencia, estamos malinterpretando y desvirtuando la relación con nuestros perros y generando perros sumisos, poco abiertos a experimentar y alejados de sus comportamientos naturales, esos que paradójicamente tanto nos agradan cuando los vemos un vídeo como éste.

Quizá te estés preguntando ¿puede mi perro llegar a esos niveles de desarrollo cognitivo? Probablemente la respuesta parta de ti mismo, ¿le permites ese espacio y tiempo para que pueda llegar a desarrollarlo?

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